Casi todas las empresas que manejan inventario tienen un rincón del almacén que nadie menciona: el modelo que se descontinuó, la mercancía que llegó dañada, el lote que se compró de más o las piezas que llevan años sin moverse.

En contabilidad, esa mercancía puede seguir registrada a su costo. Pero si hoy hubiera que terminarla, reacondicionarla y venderla, quizá la empresa no recuperaría ese importe.

LECTURA JGRP

La pérdida económica no aparece cuando se registra el ajuste. El ajuste únicamente reconoce que una parte del inventario ya no es recuperable por el importe al que está presentado.

Primero: qué integra el costo del inventario

La NIF C-4, Inventarios, parte del costo como base de valuación inicial. Pero no cualquier desembolso puede quedarse dentro del inventario.

Normalmente forma parte del costo Precio de compra, aranceles e impuestos no recuperables, fletes y maniobras necesarios para llevar el inventario a su ubicación y condición actuales y, en producción, los costos de transformación correspondientes.
No debería capitalizarse como inventario Desperdicios anormales, ciertos costos de almacenamiento posteriores, gastos de administración que no contribuyen a llevar el inventario a su condición actual y gastos de venta.

En empresas manufactureras también importa la capacidad normal de producción. Una baja utilización de planta no debería utilizarse para inflar artificialmente el costo unitario del inventario trasladando la ineficiencia al balance.

Después: comparar el costo contra lo que puede recuperarse

El costo es el punto de partida, pero no siempre es el importe que debe permanecer en el balance.

La NIF C-4 requiere comparar el costo con el valor neto de realización y presentar el inventario por el menor de ambos.

El valor neto de realización parte del precio estimado de venta en el curso normal de las operaciones y descuenta los costos estimados necesarios para terminar y vender el inventario.

Por eso no es exactamente “lo que alguien pagaría” por la mercancía. Es una estimación de cuánto espera recuperar realmente la empresa después de considerar lo que todavía tendrá que gastar para completar la venta.

La diferencia puede aparecer por obsolescencia, daño físico, caducidad, disminuciones en precios de venta, lento movimiento o incrementos en los costos necesarios para terminar o colocar la mercancía.

Cómo se ve en números

Supongamos una empresa con $5,000,000 de inventario registrado a costo. Al cierre revisa cada línea y estima su valor neto de realización:

Línea de inventario Costo Valor neto de realización Valor según NIF Ajuste
A. Rotación normal$3,500,000$4,500,000$3,500,000$0
B. Modelo descontinuado$1,000,000$650,000$650,000($350,000)
C. Mercancía dañada$500,000$50,000$50,000($450,000)
Total$5,000,000$4,200,000($800,000)

La línea A permanece al costo. Aunque su valor neto de realización sea mayor, la norma no permite reconocer una ganancia simplemente porque la mercancía podría venderse por encima de lo que costó.

Las líneas B y C sí requieren ajuste. El inventario que aparecía en $5,000,000 debe presentarse en $4,200,000.

EL EFECTO

$800,000 del saldo registrado ya no son recuperables bajo los supuestos del ejemplo. El balance estaba mostrando un inventario 16% mayor al importe que corresponde después de la revisión.

El ajuste no debería depender de cuándo conviene reconocerlo

Una de las malas prácticas más comunes es posponer el ajuste porque reduce la utilidad del ejercicio.

El problema es que la contabilidad no debería esperar a que la mercancía se destruya o se venda a descuento para reconocer que perdió valor.

Posponer el ajuste no elimina la pérdida

Muchas empresas evitan reconocer inventario obsoleto porque “se come la utilidad”.

Pero la pérdida no desaparece. Se queda escondida en el balance.

Con el tiempo, el inventario parece mayor de lo que realmente puede recuperarse, los márgenes históricos se ven mejor de lo que fueron y las decisiones de compra se toman sobre existencias que quizá ya no tienen salida.

El problema suele aparecer cuando alguien externo obliga a revisar la cifra: un banco, un auditor, un comprador potencial, un nuevo director financiero o un proceso de due diligence.

LECTURA JGRP

Cuando una empresa deja pasar varios años sin revisar su inventario, el ajuste deja de representar el deterioro de un periodo y termina acumulando decisiones que debieron tomarse antes.

¿Y fiscalmente?

El reconocimiento contable del deterioro no significa que el mismo importe produzca automáticamente un efecto fiscal en ese momento.

El tratamiento fiscal tiene reglas, momentos y requisitos propios. Además, el efecto puede cambiar dependiendo de qué suceda con la mercancía: destrucción, donación, venta a descuento, devolución, merma u otra salida.

Por eso el análisis debería hacerse antes de ejecutar la disposición física del inventario.

Una vez que la mercancía salió del almacén sin la documentación adecuada, puede ser demasiado tarde para corregir el proceso.

Perspectiva JGRP

En las revisiones de inventarios es común encontrar tres problemas al mismo tiempo: existencias físicas que no concilian con contabilidad, mercancía sin movimiento desde hace años y ausencia de una metodología para estimar cuánto puede recuperarse realmente.

El problema no es solamente que exista inventario deteriorado.

El problema es no saber cuánto representa.

PERSPECTIVA JGRP

Un inventario confiable requiere tres cosas: existencia física, costo correctamente determinado y una revisión periódica de cuánto puede recuperarse por su venta.

Una práctica razonable es mantener un reporte periódico de antigüedad y rotación, realizar conteos físicos con atención especial a partidas sin movimiento y documentar una política para estimar el valor neto de realización.

Cuando una línea ya no tiene salida comercial, el ajuste contable y el análisis fiscal deberían coordinarse antes de destruirla, donarla, devolverla o rematarla.

Conclusión

El inventario no debería permanecer en el balance únicamente porque alguna vez costó determinada cantidad.

Lo relevante es si ese costo todavía puede recuperarse mediante su venta.

LECTURA JGRP

El costo explica cuánto se invirtió en el inventario. El valor neto de realización ayuda a determinar cuánto de esa inversión todavía puede recuperarse.

Reconocer oportunamente el deterioro puede reducir la utilidad de un periodo. No reconocerlo puede distorsionar durante años el balance, los márgenes y las decisiones de la empresa.

Referencia técnica

NIF C-4, Inventarios · Normas de Información Financiera aplicables en México.

Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y de análisis general. No constituye una opinión contable, fiscal, financiera o legal aplicable a un caso particular. La aplicación de la NIF C-4 y el tratamiento fiscal de inventarios deben evaluarse considerando las características, documentación, operaciones y circunstancias específicas de cada empresa.