Una empresa no se valúa porque sí. Normalmente se valúa porque alguien tiene que decidir algo: vender, comprar, incorporar o separar a un socio, negociar financiamiento, reorganizar un grupo empresarial, preparar una sucesión, resolver una controversia o simplemente entender si el capital invertido realmente está generando valor.

Por eso, antes de preguntar “¿cuánto vale mi empresa?”, conviene hacer otra pregunta:

¿Para qué necesito saber cuánto vale?

La respuesta depende del uso que se le dará al resultado. Por eso, antes de escoger un método o buscar un múltiplo, debe quedar claro para qué se necesita la valuación.

¿Para qué se utiliza una valuación?

La compraventa de una empresa es quizá la aplicación más visible de una valuación, pero está lejos de ser la única.

LECTURA JGRP

La cifra viene después. Primero debe estar clara la decisión que se quiere soportar.

El error de preguntar primero “¿cuánto vale?”

“¿Cuánto vale mi empresa?” parece una pregunta sencilla, pero puede significar cosas distintas dependiendo del caso.

Antes de llegar a una conclusión de valor habría que definir, por lo menos, qué se está valuando, para qué se necesita la valuación, a qué fecha corresponde, qué base de valor resulta aplicable y bajo qué premisas e información se desarrollará el análisis.

Objeto de valuaciónQué empresa, activo o participación se está analizando.
PropósitoQué decisión, operación o necesidad origina la valuación.
Fecha de valuaciónA qué momento corresponde la conclusión de valor.
Base de valorQué concepto de valor se utilizará de acuerdo con el propósito del trabajo.
PremisaSi el negocio se analiza en marcha o bajo otra circunstancia aplicable.
Información y supuestosQué datos financieros, operativos y de mercado respaldan el análisis.

Por eso, el valor no puede separarse del contexto en el que se determina. La conclusión corresponde a una fecha, un propósito, una base de valor y determinados supuestos.

Valuar no es multiplicar EBITDA

En la práctica es común escuchar frases como:

“Las empresas de este sector se venden a cinco veces EBITDA.”

El múltiplo puede ser una referencia útil. Pero por sí solo no explica el valor.

Dos empresas pueden generar el mismo EBITDA y valer distinto. El crecimiento, los márgenes, el capital de trabajo, las inversiones futuras, la deuda, la concentración de clientes, la dependencia del propietario, la recurrencia de ingresos y el riesgo cambian la lectura del negocio.

EJEMPLO

Una compañía que genera $20 millones de EBITDA con clientes diversificados, crecimiento estable y baja necesidad de inversión no necesariamente vale lo mismo que otra que genera los mismos $20 millones, pero depende de un solo cliente y requiere inversiones relevantes cada año.

Dos empresas que ganan lo mismo no necesariamente valen lo mismo. Y dos empresas que facturan lo mismo pueden estar todavía más lejos una de otra.

No todas las valuaciones responden la misma pregunta

El propósito condiciona el trabajo.

Una valuación realizada para negociar la venta de una compañía no necesariamente tiene el mismo alcance que una preparada para información financiera, una controversia entre accionistas, una sucesión patrimonial o una reorganización corporativa.

Para ordenar este proceso existen estándares profesionales de valuación.

Las International Valuation Standards (IVS), emitidas por el International Valuation Standards Council (IVSC), establecen criterios sobre alcance, bases de valor, métodos, información, modelos, documentación y reporte. La edición vigente entró en vigor el 31 de enero de 2025.

Dentro de las IVS existe un estándar específico para este tipo de trabajos: IVS 200 — Businesses and Business Interests. Además, los estándares generales cubren aspectos como alcance del trabajo, bases de valor, enfoques y métodos, datos e inputs, modelos, documentación y reporte.

RICS incorpora las IVS dentro de sus Valuation – Global Standards, conocidos como Red Book. La American Society of Appraisers (ASA), por su parte, mantiene estándares específicos de valuación de negocios que exigen documentar, entre otros aspectos, la metodología seleccionada, los supuestos y la forma en que se llega a la conclusión de valor.

POR QUÉ IMPORTA

Los estándares no dan una fórmula universal para valuar. Su función es que el propósito, la información, los supuestos, los métodos y la conclusión sean congruentes entre sí.

5. La valuación comienza antes del método

Es común que la conversación sobre valuación empiece directamente con flujo descontado, múltiplos de mercado o valor de activos.

Pero el método viene después.

Primero se define el alcance, la base de valor, la fecha, la información disponible, los supuestos y qué se está valuando. Después se decide qué enfoque resulta adecuado para el caso.

Dependiendo del caso, el análisis puede apoyarse en el enfoque de ingresos, el enfoque de mercado, el enfoque de activos o una combinación de ellos.

El método no debería escogerse por la cifra que produce, sino por su relación con las características del negocio y la información disponible.

La valuación también permite entender el negocio

La valuación debe llegar a una conclusión de valor, pero el análisis también permite identificar qué lo genera y qué lo limita.

Puede revelar que una empresa genera buenas utilidades pero consume demasiado capital de trabajo; que crece rápidamente pero requiere inversiones importantes; que tiene márgenes atractivos pero depende excesivamente de un cliente; o que posee capacidad para generar flujo durante muchos años con relativamente poca inversión adicional.

Incluso si la empresa no está en venta, el ejercicio puede servir para identificar qué variables están aumentando o reduciendo su valor económico.

Ahí es donde la valuación realmente empieza a servir para tomar decisiones.

Perspectiva JGRP

La metodología, los estándares y los supuestos son importantes, pero el trabajo debe mantener claro para qué se hizo la valuación.

PERSPECTIVA JGRP

Una valuación útil no termina en una cifra. Debe permitir entender qué sostiene el valor del negocio, qué lo limita y qué variables pueden modificarlo.

Conclusión

La pregunta no es únicamente cuánto vale una empresa.

También importa entender por qué vale eso, bajo qué condiciones y para qué decisión se está utilizando esa conclusión.

LECTURA JGRP

Valuar una empresa no es escoger una cifra. Es construir una conclusión que pueda explicarse y sostenerse.

Cuando el análisis permite entender el negocio además de estimar su valor, la valuación deja de ser un requisito o una referencia de negociación y se convierte en una herramienta para decidir mejor.

Fuentes y referencias

  • International Valuation Standards Council (IVSC). International Valuation Standards, edición efectiva a partir del 31 de enero de 2025. ivsc.org/standards
  • RICS. RICS Valuation – Global Standards (Red Book), edición efectiva a partir del 31 de enero de 2025 e incorporando IVS. rics.org
  • American Society of Appraisers (ASA). ASA Business Valuation Standards. appraisers.org

Nota de alcance. Este contenido tiene fines informativos y de análisis general. El propósito, alcance, base de valor, información disponible y circunstancias específicas de cada operación pueden requerir procedimientos y consideraciones distintas.