Una empresa puede tener más de $10 millones de riesgos abiertos y mostrar menos de $1 millón en su balance. Y eso puede estar correctamente presentado.

Supongamos que al cierre del año existen cuatro asuntos:

En total, existen $10,550,000 de exposición potencial.

Sin embargo, en el balance únicamente aparecen $850,000.

$10.55 M Exposición total analizada
$0.85 M Importe reconocido en balance
$9.70 M Riesgos con tratamiento distinto al reconocimiento en balance

¿Significa que los estados financieros están mal?

No necesariamente.

Ahí está precisamente el punto.

LECTURA JGRP

No todos los riesgos deben reconocerse como pasivos. Pero todos deberían identificarse, evaluarse y recibir el tratamiento que les corresponde.

El problema empieza antes de llegar a la contabilidad

En muchas empresas la información existe, pero está dispersa.

El abogado conoce los litigios.

El área fiscal conoce los créditos impugnados.

El dueño recuerda los avales que ha firmado.

El contador prepara los estados financieros.

El problema aparece cuando nadie integra todo eso en una sola lectura.

Una empresa puede presentar buenos resultados y un nivel razonable de deuda mientras mantiene asuntos abiertos que podrían convertirse en desembolsos relevantes.

PERSPECTIVA JGRP

El riesgo no es que existan contingencias. Es que nadie las tenga en un mismo lugar.

¿Qué riesgo se registra, cuál se revela y cuál sólo se monitorea?

La NIF C-9, Provisiones, contingencias y compromisos, establece criterios distintos dependiendo de la naturaleza del asunto y de la probabilidad de que la empresa tenga que desprenderse de recursos.

Situación Qué significa Tratamiento general
Provisión Existe una obligación presente derivada de un hecho pasado, es probable una salida de recursos y el importe puede estimarse razonablemente. Se reconoce como pasivo y su efecto correspondiente en resultados.
Pasivo contingente Existe una obligación posible, o una obligación presente cuyo desembolso no es probable o no puede estimarse con suficiente confiabilidad. No se reconoce en balance; cuando corresponde, se revela en notas.
Compromiso Existe un acuerdo celebrado que puede representar obligaciones futuras para la empresa. Se identifica y se revela conforme a su naturaleza y relevancia.

La diferencia es importante.

Que algo no aparezca como pasivo en el balance no significa que no sea relevante para quien utiliza los estados financieros.

Cómo se ve en una empresa real

Asunto Monto Evaluación Tratamiento
Demanda laboral de un exgerente $850,000 Probable Provisión
Crédito fiscal en juicio de nulidad $3,200,000 Posible Revelación
Aval otorgado a una empresa del grupo $5,000,000 Posible Revelación
Reclamación de un cliente $1,500,000 Remota Sin reconocimiento ni revelación

La exposición total analizada es de $10.55 millones.

Pero únicamente $850,000 llegan al balance como pasivo.

La diferencia no significa que existan $9.7 millones omitidos contablemente.

Significa que existen riesgos con tratamientos distintos.

Ese matiz es fundamental.

¿Qué pasa cuando la empresa no prepara notas?

Aquí aparece un problema frecuente en empresas privadas y medianas.

Los estados financieros pueden circular internamente sin un proceso suficientemente robusto de notas y revelaciones.

En ese caso, un riesgo que correctamente no debería reconocerse como pasivo puede terminar sin aparecer en ninguna parte de la información que recibe la dirección, los socios o terceros.

El problema deja de ser únicamente contable.

Se convierte en un problema de información.

Los riesgos suelen aparecer cuando menos conviene

En un due diligence Un comprador puede identificar litigios, garantías o contingencias y traducirlos en ajustes al precio, retenciones o cláusulas de indemnización.
Frente a un banco Un asunto relevante no identificado oportunamente puede afectar declaraciones, covenants u obligaciones de información.
Entre socios Un accionista puede tomar decisiones sobre estados financieros que no reflejan riesgos conocidos por la administración.

También puede descubrirlo la propia empresa de la peor manera: cuando una resolución adversa se convierte en una salida de efectivo que nadie venía incorporando a la planeación.

La solución no es registrar todo: es integrar la información

Una empresa no necesita convertir cada asunto abierto en un pasivo.

Necesita saber qué asuntos existen, quién los está siguiendo, qué monto está en juego y cuál es su tratamiento financiero.

Una herramienta sencilla es mantener un inventario de contingencias y compromisos.

Asunto Monto Probabilidad Tratamiento Responsable Revisión
Demanda laboral $850 mil Probable Provisión Legal Trimestral
Crédito fiscal $3.2 M Posible Revelación Fiscal Trimestral
Aval a empresa relacionada $5.0 M Posible Revelación Dirección Trimestral

La intención no es burocratizar la operación.

Es evitar que el conocimiento dependa de la memoria de una persona.

Los asuntos cambian. Un juicio que antes parecía remoto puede volverse posible. Una contingencia posible puede volverse probable. Una estimación puede subir o bajar.

Por eso la información debe revisarse periódicamente y actualizarse cuando existan nuevos elementos.

Legal, fiscal y contabilidad tienen que hablar entre sí

Ésta probablemente sea la parte más importante.

El contador difícilmente puede reconocer o revelar correctamente un litigio que nadie le informó.

El abogado puede conocer perfectamente un juicio sin necesariamente traducirlo a su efecto en estados financieros.

Y la dirección puede haber otorgado una garantía sin considerar que también debe formar parte de la información relevante de la empresa.

El proceso funciona cuando esas visiones se conectan.

En la práctica, una revisión periódica puede incluir:

También existe un efecto fiscal

El reconocimiento contable de una provisión no significa automáticamente que exista una deducción fiscal en ese momento.

Por ello, cuando se registra una provisión también debe analizarse su tratamiento fiscal y, en su caso, las diferencias que correspondan entre la contabilidad financiera y la determinación fiscal.

Es otro motivo para no analizar estos asuntos únicamente desde el área legal.

Perspectiva JGRP

El riesgo no es que una empresa tenga litigios, reclamaciones o compromisos. Eso puede formar parte normal de la operación.

El problema es que el abogado conozca unos, la dirección otros y el contador cierre los estados financieros sin tener una visión completa.

Por eso, más que preguntar únicamente qué provisiones aparecen en el balance, conviene preguntarse:

PREGUNTA CLAVE

¿Existe en la empresa un lugar donde estén identificados todos los asuntos que podrían convertirse en obligaciones relevantes?

Si la respuesta es no, el primer paso no necesariamente es registrar más pasivos.

Es integrar la información.

Después vendrá la clasificación contable correspondiente.

Conclusión

No todos los riesgos deben aparecer como pasivos.

Algunos se reconocen.

Otros se revelan.

Otros simplemente se monitorean mientras exista información suficiente para hacerlo.

Lo importante es que la empresa sepa que existen y que quienes toman decisiones puedan entender su posible impacto.

Lo que no está integrado a la información financiera no desaparece. Sólo aumenta la posibilidad de que alguien más lo descubra antes que la propia empresa.

Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y no constituye una opinión contable, fiscal o legal aplicable a un caso particular. El reconocimiento, revelación y medición de provisiones, contingencias y compromisos debe analizarse conforme a las circunstancias específicas y a la normativa aplicable.